La música componía
cada beso, cada movimiento,
perezco en tus ojos sin arrepentimiento.
Perdidos entre amor y lujuria,
todo lo muerto, todo lo vivo
perdido en lo que sentimos.
Sin rumbo entre mantas y penas,
somos el desahogo, sin mas escenas,
eras la diosa y la perfección.
Y me dejas solo con la decepción,
me sueltas entre escombros y desesperación.
Quédate a mi lado, duérmete en mi pecho,
ya no hay dolor, solo miramos felices al techo,
dame un beso estrecho, inerte es el momento.