20 de octubre de 2012

Guerras furtivas


Guerras furtivas entre mentes dominadas,
inconquistable es su dolor pues a invadir van,
el triste invasor no soporta su cruz,
los hombros le tiemblan y le dicen que ceda.

La codicia del que no tiene esperanza en otro deposita,
marchita queda la flor, impune su dolor.
En el prado las bolas de cañón rodaron
y apenas a un conde mataron.

Ella tiene que seguir, a duras penas el malherir,
valiente cual corcel de un caballero
la guerra perdió el primero.

El perder fue su afán, dios en una muerte de libertad.


Un día de reflexión.


Nubes cargadas de tristeza, 
se reflejan en frías losas que la muchedumbre pisa.
Hombres que no ven,
asfalto que ensucia la tierra.

¿Quien pudiera enmendar tantos errores?
Cuando los años quedan como balas,
guerras furtivas acompañadas de tragedias,
en un suicidio vivimos y allá en la paz acabaremos.

La quinta enmienda de un muerto,
reconocido en su libertad como olvido queda,
¿Donde iremos a parar?
Terminaremos buscando lo inexistente,
vacíos quedaremos, llenando lo implorado.

Seguiremos andando y andando, cansados
ante ella caeremos derrotados y 
nuestro cuerpo de libertad abarrotado.