25 de marzo de 2012

El árbol

Sentimientos, que vienen a nosotros,
se posan en nuestro hombro,
como pájaro en roble,
donde plantan su nido,
se quedan, te cambian.

¿No pueden estos malditos pájaros
irse ya de aquí?
No me dejan vivir,
pues hueco dejaron al árbol,
de tanto sentir.

Sentir no era lo único que
le quedaba al árbol por vivir,
donde las termitas que odiaban
a este ser infantil,
hasta el ultimo madero de su piel,
le quitaron al joven varonil.

Solo el surco en la tierra,
de aquel ser quedó,
en los suelos de aquel oscuro jardín,
ese árbol soy yo,
que vengo ahora para contártelo a ti.